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Miles sufren problemas de salud por las toxinas de las aguas residuales del r铆o Tijuana

SAN DIEGO, California, EE.UU. (AP) 鈥 El olor a huevos podridos invade la casa de Steve Egger en el Sur de California, especialmente de noche cuando el cercano r铆o Tijuana se llena de espuma debido a las aguas de alba帽al de M茅xico antes de desembocar en el oc茅ano Pac铆fico.

Egger, de 72 a帽os, y su esposa amanecen congestionados y tosiendo con flema y los dolores de cabeza son frecuentes. Su hogar est谩 equipado con un sistema de filtraci贸n de aire de calidad hospitalaria que circula el aire cada 15 minutos. Aun as铆, 鈥渓a mayor铆a de las noches respiramos un hedor horrible鈥, dijo Egger.

Desde 2018, m谩s de 100.000 millones de galones (378.541.178 metros c煤bicos) de aguas residuales crudas, llenas de productos qu铆micos industriales y basura, se han vertido en el R铆o Tijuana, seg煤n la Comisi贸n Internacional de L铆mites y Aguas. El r铆o atraviesa los terrenos de lo que alguna vez fue el rancho donde tres generaciones de la familia Egger criaron vacas lecheras.

M茅xico y Estados Unidos firmaron un acuerdo el a帽o pasado para limpiar el cauce mediante modernas plantas de tratamiento de aguas residuales y construir otras nuevas para enfrentar el crecimiento demogr谩fico de Tijuana y los residuos industriales provenientes de sus f谩bricas 鈥攎uchas de ellas propiedad de empresas estadounidenses鈥.

Mientras tanto, decenas de miles de personas est谩n expuestas a las aguas residuales. Lee Zeldin, administrador de la Agencia de Protecci贸n Ambiental (EPA, seg煤n sus siglas en ingl茅s), dijo durante una visita a San Diego en febrero que tomar谩 unos dos a帽os resolver una de las peores y m谩s prolongadas crisis ambientales del pa铆s que afecta a una poblaci贸n principalmente pobre y latina.

Las aguas de alba帽al sin tratar no s贸lo huelen mal, tambi茅n emiten sulfuro de hidr贸geno, un gas t贸xico que puede da帽ar las neuronas de la nariz y causar ataques de asma. Tambi茅n puede provocar dolores de cabeza, n谩useas, delirio, temblores, tos, dificultad para respirar, irritaci贸n de la piel y los ojos, entre otros s铆ntomas, seg煤n los Centros para el Control y la Prevenci贸n de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos. Su impacto en la salud a largo plazo apenas est谩 empezando a comprenderse.

No existe una norma federal de seguridad para el sulfuro de hidr贸geno, salvo para los trabajadores de sitios donde el riesgo es extremo tales como las plantas de tratamiento de aguas residuales. Algunos estados establecieron sus propias normas hace d茅cadas, las cuales actualmente han quedado obsoletas. Una ley que se est谩 debatiendo en California exigir铆a al estado que la norma estatal 鈥攙igente desde hace 56 a帽os鈥 refleje los riesgos que este gas representa para la salud. En Texas, los legisladores tambi茅n est谩n evaluando actualizar su legislaci贸n para brindar una mayor protecci贸n a la poblaci贸n.

鈥淐reo que si analizamos la 茅poca en que se estableci贸 la norma por primera vez y luego se revis贸, todo giraba en torno a las molestias; b谩sicamente todo se reduc铆a al olor鈥, dijo el autor de la ley, el senador dem贸crata Steve Padilla, quien representa a la zona. 鈥淣o creo que entendi茅ramos cient铆ficamente cu谩les eran las repercusiones para la salud en este caso y ahora s铆鈥.

Si se aprueba la ley, es probable que las nuevas normas no se implementen hasta 2030.

Las toxinas del r铆o contaminan el aire

Un letrero en el que se lee en ingl茅s 鈥淒etengan el hedor鈥 est谩 colocado en la cerca de Egger. La organizaci贸n Citizens for Coastal Conservancy lanz贸 la campa帽a para exigir que los funcionarios locales y estatales tomen medidas para limpiar las aguas.

El r铆o de 120 millas (195 kil贸metros) de longitud comienza en la ciudad mexicana de Tijuana, cruza a California y vierte la contaminaci贸n en el oc茅ano. Las playas cercanas del condado de San Diego han estado cerradas varios a帽os y algunos miembros de los Navy SEALs que entrenan en el agua se han enfermado.

Desde enero, el r铆o Tijuana ha arrastrado 10.000 millones de galones (37.854 millones de litros) 鈥攃ompuestos mayoritariamente por aguas residuales sin tratar y residuos industriales鈥 a trav茅s de la frontera con Estados Unidos, seg煤n datos de la Comisi贸n Internacional de L铆mites y Aguas. En comparaci贸n, una enorme pipa que se rompi贸 en enero verti贸 244 millones de galones (924 millones de litros) de aguas residuales sin tratar hacia el R铆o Potomac en Washington D.C., cuyas orillas est谩n bordeadas por comunidades ricas y principalmente blancas. La crisis provoc贸 una declaraci贸n de emergencia y la intervenci贸n federal en cuesti贸n de semanas.

En 2024 un sondeo realizado por el condado de San Diego y el CDC que represent贸 a aproximadamente 40.000 hogares cercanos al r铆o revel贸 que el 71% pod铆a oler aguas residuales dentro de sus casas y que el 69% ten铆a un miembro de la familia que hab铆a enfermado por haber estado expuesto.

Incluso a niveles bajos 鈥渟entir谩s que est谩 en tus senos nasales. No podr谩s deshacerte del olor. Ser谩 una irritaci贸n constante鈥, dijo Ryan Sinclair, profesor asociado de microbiolog铆a ambiental en la Escuela de Salud P煤blica de la Universidad de Loma Linda.

La EPA dijo que est谩 trabajando con funcionarios locales y estatales para encontrar formas de mitigar el olor.

Este a帽o, el condado de San Diego distribuy贸 m谩s de 10.000 purificadores y filtros de aire a las viviendas. Sin embargo, la calidad del aire sigue siendo una amenaza y la espuma del r铆o ya se puede ver desde el espacio.

Niveles de sulfuro de hidr贸geno sorprenden a investigadores

En septiembre de 2024 Kimberly Prather, profesora de qu铆mica en la Universidad de California en San Diego y un equipo de investigadores instalaron monitores de aire en el barrio de Nestor, donde vive Egger, para investigar el olor.

Lo que descubrieron los dej贸 sorprendidos: las concentraciones de sulfuro de hidr贸geno eran 4.500 veces m谩s altas que los niveles urbanos t铆picos y 150 veces superiores a los est谩ndares de calidad del aire de California cuando el caudal del r铆o alcanz贸 su punto m谩ximo por la noche.

Residentes como Egger se sintieron revindicados.

“M谩s o menos les hab铆an estado haciendo una manipulaci贸n psicol贸gica, dici茅ndoles 鈥榟ay gas, es una molestia, huele, pero no es peligroso鈥”, dijo Prather.

Agreg贸 que sus investigadores han detectado desde entonces miles de otros gases viniendo del r铆o que no tienen olor 鈥測 muchos de ellos son m谩s t贸xicos鈥.

Los m茅dicos recomiendan a las personas que se muden

Los m茅dicos no le han dado a Egger un diagn贸stico escrito que certifique que padece los efectos de la exposici贸n al sulfuro de hidr贸geno, pero seg煤n 茅l le han dicho que se mude. Sus s铆ntomas desaparecen cuando se va de vacaciones.

Pero las ra铆ces de su familia en el lugar son profundas, relat贸. Su esposa creci贸 en Tijuana. Su hermano y la familia de su difunto hermano viven en las casas vecinas, en lo que era la Lecher铆a Egger. Cerca de all铆 se encuentran los restos del techo de la lecher铆a y maquinaria agr铆cola ahora oxidada.

“Aqu铆 es donde he vivido toda mi vida, con mi familia, mis padres, mis abuelos”, dijo. 鈥淓ste es mi hogar鈥.

Cuando Egger era ni帽o nadaba en el r铆o que s贸lo se llenaba de agua durante la temporada de lluvias. Ahora, lleno en su mayor parte de aguas residuales y desechos industriales, el r铆o fluye durante todo el a帽o.

Para Egger el r铆o deber铆a ser restituido a su cauce hist贸rico, que se encuentra m谩s cerca de la frontera y m谩s alejado de la mayor铆a de las residencias y escuelas. De este modo, el agua no se estancar铆a, evitando as铆 la formaci贸n de focos de contaminaci贸n.

A menos de media milla de la casa de Egger el olor apesta donde el r铆o sale de ca帽er铆as despu茅s de pasar brevemente bajo tierra cerca de la calle Saturn Boulevard.

Los cient铆ficos le dieron el nombre 鈥渆l punto caliente de Saturno鈥. El olor entra en los autom贸viles que pasan con las ventanillas subidas y permanece en sus interiores durante d铆as.

Cuando aumenta el r铆o sube el n煤mero de pacientes

El doctor Matthew Dickson y su esposa, la doctora Kimberly Dickson, dirigen una cl铆nica a aproximadamente una milla (un kil贸metro) de 鈥渆l punto caliente de Saturno鈥. Muchos de sus pacientes padecen migra帽as, n谩useas, sibilancias, infecciones oculares y confusi贸n mental. Los que sufren de asma dicen que tienen que usar su inhalador m谩s seguido cuando el aire apesta.

鈥淣os dicen ‘me siento mejor cuando afuera no hay mal olor”鈥, dijo la doctora Dickson.

En agosto de 2023 una tormenta tropical provoc贸 que el r铆o se desbordara e inundara las calles. En cuesti贸n de d铆as, la cantidad de pacientes del matrimonio de m茅dicos se triplic贸.

Los archivos m茅dicos electr贸nicos confirmaron lo que los doctores sospechaban. Cuando el caudal del r铆o aumenta, el n煤mero de pacientes que han tratado por problemas respiratorios sube un 130%, dijeron.

鈥淐ada d铆a que esto no se soluciona, m谩s personas se enferman鈥, dijo el doctor Dickson.

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The Associated Press recibe apoyo de la Walton Family Foundation para su cobertura de pol铆ticas ambientales y del agua. La AP es la 煤nica responsable de todo el contenido.

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