En la ma帽anera, Omar Garc铆a Harfuch no parece 鈥攁l menos por ahora鈥 estar jugando a la pol铆tica. Llega, se coloca frente al atril y desgrana cifras: detenciones, decomisos, desmantelamiento de laboratorios y golpes a estructuras criminales. Vestido con traje oscuro, rostro serio y un tono contenido, el m谩ximo responsable de la seguridad en M茅xico se expresa como un funcionario con expertise operativo.
鈥淓n toda la trayectoria de Omar Garc铆a Harfuch ha pesado m谩s el perfil t茅cnico鈥, dice a CNN Rodrigo Pe帽a, especialista en seguridad del Tecnol贸gico de Monterrey. 鈥淚ncluso hoy en d铆a, cuando ha tenido que enfrentar un car谩cter mucho m谩s pol铆tico鈥 no solamente se le ve inc贸modo, sino se le ve regresando al perfil t茅cnico鈥.
Pero fuera de ese sal贸n, donde con frecuencia participa en las conferencias diarias de la presidenta Claudia Sheinbaum, su rostro ahora aparece en mu帽ecos vestidos de Batman y su torso (a veces sin camisa) en toallas, cobijas y hasta pasteles que se venden en mercados y tiendas de todo el pa铆s.
Su popularidad ha crecido desde finales de 2025. Una encuesta publicada en septiembre por el diario El Financiero muestra que, entre junio y ese mes, las opiniones positivas hacia 茅l subieron del 53% al 58%, una tendencia poco usual entre figuras del oficialismo mexicano. Encuestas m谩s recientes ubican su popularidad por encima del 80%.
M谩s a煤n, su exposici贸n medi谩tica se dispar贸 tras el operativo de febrero de este a帽o en el que muri贸 Nemesio Oseguera Cervantes, 鈥渆l Mencho鈥, uno de los capos m谩s buscados y l铆der del Cartel Jalisco Nueva Generaci贸n, el mismo grupo al que 茅l ha se帽alado como responsable del atentado que sufri贸 en 2020 cuando era secretario de Seguridad de la Ciudad de M茅xico. En ese ataque, Garc铆a Harfuch recibi贸 tres impactos de bala; adem谩s, murieron dos de sus escoltas y una civil.
Su imagen de 鈥渟uper polic铆a鈥 o 鈥淏atman mexicano鈥 parece transmitir una sensaci贸n de alivio: la idea de que alguien, por fin, pueda poner un freno a la delincuencia en un pa铆s profundamente marcado por la violencia.
鈥淨ue sea popular en un pa铆s con esta crisis de violencia es un contrasentido鈥 Pero al mismo tiempo hace sentido鈥, dice Pe帽a. 鈥淟a idea del 鈥楤atman鈥, esta narrativa鈥 todo eso es parte de la misma historia鈥, a帽ade el especialista en seguridad.
La crisis de violencia a la que aluden los especialistas est谩 sustentada en cifras. El Gobierno de Sheinbaum en general y Garc铆a Harfuch en particular frecuentemente presumen una disminuci贸n de homicidios dolosos en el pa铆s, una tendencia real, seg煤n las estad铆sticas oficiales, pero suelen omitir que M茅xico sigue teniendo una de las tasas de homicidio m谩s altas de Am茅rica Latina. De acuerdo , este indicador en M茅xico es de 25 por cada 100.000 habitantes, igual que Colombia, arriba de Brasil (19) y solo debajo de Honduras (31) y Ecuador (46). En todo el mundo, la tasa promedio es de 5.
Adem谩s, varios expertos se帽alan que, si bien el n煤mero de homicidios es la medida m谩s com煤n para evaluar los niveles de violencia, . En ese sentido, los crecientes casos de extorsi贸n y las desapariciones son muestra de un problema estructural que los gobiernos del pa铆s no han podido contener.
Garc铆a Harfuch ; tiene 44 a帽os. No viene de la pol铆tica tradicional. Su carrera se forj贸 en corporaciones policiales y 谩reas de inteligencia, un recorrido poco com煤n entre quienes han encabezado la seguridad en M茅xico, dado que el puesto con frecuencia ha reca铆do en pol铆ticos sin formaci贸n policial.
Ah铆 est谩 una de sus principales diferencias con figuras del pasado. 鈥淣o hab铆amos tenido, sin lugar a dudas, un secretario con el nivel de experiencia en campo que supone la tarea de seguridad鈥, apunta Pe帽a.
Garc铆a Harfuch ingres贸 a la ya desaparecida Polic铆a Federal a inicios de la d茅cada del 2000, donde ocup贸 distintos cargos operativos y de investigaci贸n. M谩s adelante, se integr贸 a la Agencia de Investigaci贸n Criminal de la entonces Procuradur铆a General de la Rep煤blica 鈥攍a actual Fiscal铆a General鈥, donde lleg贸 a ser titular en 2016. Desde esa posici贸n, coordin贸 la captura de D谩maso L贸pez N煤帽ez, , y particip贸 en la detenci贸n de l铆deres de La Uni贸n Tepito y La Fuerza Anti Uni贸n, dos de las principales organizaciones criminales que operan en la capital del pa铆s.
Ese perfil lo acompa帽贸 a la Ciudad de M茅xico, donde fue nombrado jefe de la Polic铆a de Investigaci贸n de la Fiscal铆a General de Justicia capitalina en 2019 y, ese mismo a帽o, secretario de Seguridad Ciudadana, justo en los primeros a帽os de Sheinbaum como jefa de Gobierno de la capital del pa铆s (2018-2023). Lleg贸 como relevo tras la salida de su antecesor en el cargo, Jes煤s Orta, y r谩pidamente empez贸 a reorganizar la estructura: patrullajes por cuadrantes, rotaci贸n de mandos, reconstrucci贸n de inteligencia criminal, explica Pe帽a.
Los resultados, dicen los especialistas, fueron visibles aunque parciales. Bajaron delitos como el robo de autos y el secuestro. Otros, como la extorsi贸n, crecieron. Y los homicidios siguieron siendo una deuda pendiente.
Para la periodista y analista en seguridad Mar铆a Idalia G贸mez, el balance refleja justamente esa mezcla de avances y l铆mites estructurales. 鈥淓n el an谩lisis de n煤meros en su momento s铆 reflejaba una disminuci贸n en delitos locales, en robo de auto, en secuestros鈥, apunta. 鈥淟o que no disminuy贸 y lo que fue incrementando fueron las extorsiones鈥.
Para Garc铆a Harfuch, todo cambi贸 en 2020.
El atentado en su contra 鈥攓ue 茅l mismo atribuy贸 al Cartel Jalisco Nueva Generaci贸n鈥 marc贸 un antes y un despu茅s en su figura p煤blica. Ocurri贸 la ma帽ana del 26 de junio de 2020, cuando el entonces secretario de Seguridad de la Ciudad de M茅xico y sus escoltas circulaban sobre Paseo de la Reforma, una de las avenidas m谩s transitadas de la capital.
Garc铆a Harfuch recibi贸 tres impactos de bala, fue sometido a cirug铆a y permaneci贸 hospitalizado varios d铆as, seg煤n cont贸 茅l mismo en X.
La imagen desde el hospital 鈥攑ublicada por Santiago Nieto, entonces titular de la Unidad de Inteligencia Financiera ( UIF )鈥 y el mensaje sobre sus compa帽eros ca铆dos: ah铆 empez贸 a construirse el personaje p煤blico.
鈥淓se fue el parteaguas鈥, dice Pe帽a. 鈥淟o posicion贸 de manera muy notable y muy r谩pida鈥 y muy heroica, hay que decirlo鈥.
Desde entonces, su vida se volvi贸 m谩s resguardada y su exposici贸n m谩s medida. 鈥淕arc铆a Harfuch fue otro despu茅s de ese atentado, en cuestiones de comportamiento鈥, dice G贸mez, quien recuerda que incluso lleg贸 a dormir en su oficina como medida de seguridad.
Su vida personal tambi茅n se volvi贸 m谩s reservada. La periodista se帽ala que Garc铆a Harfuch opt贸 por mantenerse lejos del ojo p煤blico, algo que en su caso se entiende por el nivel de riesgo que implica su trabajo. 鈥淓s un personaje que ha mantenido su vida privada pr谩cticamente fuera de escena鈥, apunta, en referencia a su decisi贸n de no exponer a su familia ni su entorno m谩s cercano.
En la cooperaci贸n en materia de seguridad con Estados Unidos, Garc铆a Harfuch ha empezado a tener un papel cada vez m谩s importante, en un momento en que temas como el narcotr谩fico, el tr谩fico de armas y la migraci贸n dominan la relaci贸n bilateral.
Analistas se帽alan que su perfil operativo lo ha vuelto un interlocutor 煤til para agencias estadounidenses que necesitan coordinaci贸n directa con autoridades mexicanas.
Para Pe帽a, su valor est谩 en lo pr谩ctico: 鈥淓s un factor decisivo para la cooperaci贸n鈥, dice. 鈥淯n generador de confianza con las agencias de seguridad estadounidenses鈥.
G贸mez, por su parte, explica que esto se entiende porque la relaci贸n con Estados Unidos en seguridad ya no depende solo de canales diplom谩ticos, sino de coordinaci贸n directa entre operadores. 鈥淓s una pieza fundamental de la geopol铆tica M茅xico鈥揈stados Unidos鈥, afirma.
La pregunta aparece cada vez con m谩s frecuencia en la conversaci贸n p煤blica: 驴Omar Garc铆a Harfuch podr铆a convertirse en candidato presidencial de cara a las elecciones de 2030? Sin embargo, entre quienes han seguido su trayectoria de cerca, la respuesta no es tan inmediata.
Para Pe帽a, la posibilidad existe, aunque depende de un escenario que todav铆a est谩 lejos de consolidarse. 鈥淪i la agenda de seguridad evoluciona favorablemente, definitivamente va a estar sobre la mesa鈥, dice. Es decir, su eventual salto pol铆tico no depender铆a solo de su figura, sino de si logra sostener resultados en un terreno 鈥攅l de la violencia鈥 donde los avances suelen ser fr谩giles y reversibles.
Aun as铆, Pe帽a subraya que hoy su perfil sigue anclado a otra l贸gica: la de la operaci贸n. 鈥淵o lo veo m谩s c贸modo en la operaci贸n t茅cnica鈥, explica. En su lectura, Garc铆a Harfuch no se comporta como un pol铆tico en construcci贸n, sino como un funcionario que ha hecho de la gesti贸n de la seguridad su zona de control, incluso ahora que su nombre empieza a circular como presidenciable.
G贸mez introduce un matiz distinto, menos centrado en su desempe帽o y m谩s en los riesgos que implica anticipar ese tipo de proyecci贸n. Para ella, hablar de Garc铆a Harfuch como presidenciable puede alterar su posici贸n actual.
鈥淧recisamente una forma de pretender anularlo es hablar de su posibilidad de ser candidato a la presidencia鈥, considera G贸mez, en referencia a sus adversarios dentro del propio partido y a la forma en que esa conversaci贸n lo coloca bajo escrutinio constante.
Tambi茅n considera que es 鈥渕uy pronto鈥 para pensar en esa posibilidad, porque su cargo en seguridad es muy delicado y puede cambiar de un momento a otro con cualquier crisis, filtraci贸n o choque con grupos criminales o pol铆ticos.
鈥淓l camino y la ruta la presidencia puede ser de Omar, sin duda. Pero de que esa ruta est谩 llena de agujeros, de traiciones y de riesgos tambi茅n鈥, dice.
Las arenas de la pol铆tica electoral no son desconocidas para Garc铆a Harfuch. A finales de 2023, fue uno de los aspirantes del oficialista partido Morena a la candidatura por la Jefatura de Gobierno, que se defini贸 por encuesta. De hecho, fue el morenista mejor ubicado en esa medici贸n, con el 40,5% de las preferencias, , por una regla de paridad de g茅nero aprobada para las elecciones que se disputar铆an en 2024. Garc铆a Harfuch acept贸 la decisi贸n del partido, fue candidato al Senado y gan贸 un esaca帽o, antes de pedir licencia al Legislativo para incorporarse al gabinete presidencial de Sheinbaum.
Como otras figuras de alto perfil en seguridad, Garc铆a Harfuch 鈥攈ijo de Javier Garc铆a Paniagua, pol铆tico y exfuncionario que encabez贸 la extinta Direcci贸n Federal de Seguridad, un 贸rgano del Estado asociado a etapas de represi贸n pol铆tica鈥 tambi茅n arrastra cuestionamientos por su papel durante los a帽os del caso Ayotzinapa, una de las crisis m谩s sensibles en la historia reciente de M茅xico.
En ese momento, seg煤n ha dicho 茅l mismo, se desempe帽aba como integrante de la Gendarmer铆a de la Polic铆a Federal, no como coordinador estatal en Guerrero, donde ocurrieron los hechos de la desaparici贸n de los 43 normalistas en septiembre de 2014.
鈥淓n las reuniones en las que particip茅 se establecieron las l铆neas de acci贸n para la b煤squeda de las j贸venes, sin abordar temas de investigaci贸n. Lo digo con claridad y firmeza: nunca particip茅 en los lamentables acontecimientos ocurridos en Ayotzinapa鈥, dijo en 2023 en su cuenta de X.
G贸mez se帽ala que no hay acusaciones penales directas en su contra, pero se trata de cuestionamientos que suelen reaparecer cuando su figura gana visibilidad p煤blica.
鈥淧uede haber una responsabilidad moral, no penal鈥, dice, al subrayar los distintos niveles de responsabilidad que suelen discutirse en este tipo de episodios.
G贸mez a帽ade que este tipo de trayectorias no se leen en t茅rminos simples. 鈥淪on personajes que se mueven en estructuras muy complejas鈥, explica, donde las decisiones operativas, las jerarqu铆as institucionales y los contextos de violencia se cruzan constantemente, y donde las responsabilidades no siempre pueden aislarse con facilidad.
Mientras su popularidad parece ir en ascenso en un pa铆s marcado por la violencia, la distancia entre su papel oficial y la forma en que es percibido p煤blicamente sigue sin cerrarse del todo.
En medio de esa atenci贸n, su madre, la reconocida actriz de la televisi贸n mexicana Mar铆a Sort茅, ha agradecido p煤blicamente las muestras de cari帽o hacia su hijo y los mensajes de apoyo que recibe en redes sociales.
Para los analistas, ah铆 se concentra la paradoja de su figura: un jefe de seguridad que intenta mantenerse en el terreno t茅cnico, mientras afuera su nombre empieza a leerse en clave pol铆tica.
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