海角社区app

Hasta d贸nde est谩n dispuestos los salvadore帽os a aceptar medidas extremas de Bukele con tal de vivir en calma

Para los defensores de los derechos humanos, la mejora en los niveles de seguridad en El Salvador tiene un alto precio: el deterioro de la democracia y el respeto a la ley. Sin embargo, reconocen que el Gobierno del presidente Nayib Bukele cuenta con respaldo ciudadano.

Medidas como el r茅gimen de excepci贸n, vigente desde marzo de 2022, y las m谩s recientes reformas a la Constituci贸n, que permiten sentenciar a una persona a cadena or delitos como homicidio, feminicidio o violaci贸n, cuentan con la aprobaci贸n ciudadana, al menos 鈥渉asta que no toca a alguien cercano o a un familiar鈥, dice Abraham 脕brego, miembro de la ONG Cristosal, un destacado grupo de derechos humanos cr铆tico de Bukele que desde el verano de 2025 opera desde el exilio.

脕brego sostiene que la 鈥渢endencia鈥 de demandar medidas dr谩sticas no es nueva y que muchos desconocen la importancia del respeto a la legalidad. 鈥淢uchas veces cuando ya tienen a un familiar a quien le aplican ese tipo de reglas, ah铆 es donde ya le puede parecer injusto鈥, explica por tel茅fono desde Guatemala.

Los miembros de Cristosal se , en julio de 2025, tras la detenci贸n de Ruth L贸pez, activista por los derechos humanos y miembro de esta organizaci贸n.

El reclamo de la ciudadan铆a por medidas dr谩sticas contra el crimen, en un pa铆s que vivi贸 altos 铆ndices de violencia durante a帽os, no es nuevo. 脕brego dice que durante la presidencia de Francisco Flores (1999-2004) muchos apoyaron el denominado plan 鈥渕ano dura鈥, que buscaba controlar a las pandillas. Lo mismo ocurri贸, sostiene, con el plan 鈥渟uper mano dura鈥, que lanz贸 durante su mandado El铆as Antonio Saca (2004-2009). 鈥淟o de demandar medidas dr谩sticas ya lo hemos visto con la mano dura, reformas penales para aumentar las penas y muchas veces lo hacen los partidos pol铆ticos porque tiene r茅ditos electorales, es muy popular鈥. Tanto el plan Mano Dura de Flores como el S煤per Mano Dura de Saca contemplaban operativos combinados entre Polic铆a y el Ej茅rcito para detener a miembros de pandillas. Sin embargo, estos grupos siguieron creciendo y ganando control del territorio.

El Salvador vive un contexto complejo, dice a CNN Juan Ram贸n Maldonado, director de la Escuela de Comunicaci贸n de la Universidad Don Bosco y analista pol铆tico. 鈥淟os salvadore帽os no hemos sido educados para entender la Constituci贸n, mis derechos y libertades. Entonces, lo que la gente quiere es vivir s u d铆a a d铆a y ese d铆a a d铆a ahora es bajo un ambiente seguro, de resultados鈥, explica.

Maldonado se refiere a que muchos salvadore帽os dicen que dejaron de ser extorsionados por las pandillas para dejarlos entrar y salir de sus casas, y que ya no deben huir por el acoso de estos grupos. Ahora sienten que pueden entrar a cualquier territorio sin temor a ser asaltados o asesinados por miembros de pandillas o al menos con menores probabilidades de que eso ocurra.

鈥淓n El Salvador no tenemos cultura de paz. Vivimos el autoritarismo militar, una guerra civil y la crisis por las pandillas. Por eso ahora que tenemos estos altos niveles de seguridad la gente no valora aspectos como la democracia鈥, sostiene Maldonado.

El cambio, en la seguridad se refleja en n煤meros concretos. El r茅gimen de excepci贸n ha permitido, seg煤n el Gobierno, de m谩s de 91.000 personas, aunque luego liberaron a m谩s de 7.000 tras comprobarse que no ten铆an v铆nculos con pandillas. Muchos de los que siguen detenidos est谩n a la espera de un juicio. El Salvador, afirman las autoridades, ha pasado de ser un pa铆s violento a uno de los m谩s seguros del hemisferio.

Su implementaci贸n, sin embargo, ha sido criticada por organismos como Amnist铆a Internacional y Human Rights Watch, por considerar que permite violaciones a derechos humanos y hasta tortura, se帽alamientos rechazados por la administraci贸n Bukele.

鈥淪e ha notado la diferencia鈥, sostiene Miguel 脕ngel Rodr铆guez, un residente de San Salvador, quien dice apoyar las medidas implementadas por el presidente Bukele, mientras camina en el centro hist贸rico de la capital. por el Instituto Universitario de Opini贸n P煤blica de la Universidad Centroamericana Jos茅 Sime贸n Ca帽as y de Crisis Group han reflejado el apoyo ciudadano a las medidas.

El r茅gimen de excepci贸n, que ya tiene cuatro a帽os en el pa铆s, mantiene suspendidas garant铆as constitucionales. Ampl铆a de 72 horas a 15 d铆as la detenci贸n provisional y permite al Estado la intervenci贸n de las telecomunicaciones sin la autorizaci贸n de un juez.

Las que desde el domingo permiten que una persona detenida y que sea condenada por delitos como homicidio, feminicidio y violaci贸n pueda ser sentenciada a cadena perpetua desde los 12 a帽os, tambi茅n cuentan con respaldo, aunque no de forma un谩nime.

鈥淓star rehabilitando a una persona creo que ser铆a lo correcto, pero lastimosamente aqu铆 en el pa铆s ya se trat贸 de esa manera y se lleg贸 a un caso que hubo m谩s violencia鈥, agrega Rodr铆guez, en alusi贸n .Rodr铆guez se refiere a los diferentes programas gubernamentales y privados que en el pasado fueron implementados para reinsertar, sin 茅xito, a la sociedad a miembros de pandillas.

鈥淓so para m铆 no est谩 bien鈥, dice con respecto a las nuevas reformas Ana Reyes, otra ciudadana salvadore帽a. 鈥淗ay otros m茅todos, porque no tiene que ser as铆鈥, considera Reyes.

A la hora de aplicar la justicia, El Salvador tambi茅n ha recibido fuertes cr铆ticas. La semana pasada se llev贸 a cabo contra casi 500 presuntos pandilleros. Las im谩genes de las personas rapadas, vestidas de blanco, una al lado de otra en el mismo penal en el que est谩n detenidos, despertaron cuestionamientos entre organismos de derechos humanos sobre garant铆as de acceso a la defensa legal y de que se haga un juicio justo.

Bukele respondi贸 a estas cr铆ticas redoblando la apuesta: no solo defendi贸 el proceso, sino que lo compar贸 con los Juicios de N煤remberg, en los que dirigentes del gobierno nazi fueron enjuiciados por cr铆menes de guerra y contra la humanidad tras la Segunda Guerra Mundial. En ese juicio, jefes militares y pol铆ticos fueron llevados ante la justicia por las masacres y ejecuciones masivas cometidas durante la guerra.

鈥淓stos son los 鈥榩resuntos miembros de pandillas鈥 de los que hablan algunos medios internacionales. Los mismos a los que ciertas ONG llaman 鈥榗iviles鈥 y defienden con tanta insistencia. No fueron 鈥榩resuntos pandilleros鈥 para sus v铆ctimas. No fueron 鈥榗iviles鈥 para las comunidades que vivieron bajo su control durante d茅cadas鈥, escribi贸 Bukele en sus redes sociales.

鈥淣osotros no inventamos ese principio. Se llama 鈥榬esponsabilidad de mando鈥, y se aplic贸 en Europa durante los Juicios de N煤remberg鈥, plante贸 el mandatario.

La administraci贸n de Bukele ha dicho que continuar谩 con este tipo de medidas, sin importar las cr铆ticas locales e internacionales. El autoproclamado 鈥渄ictador cool鈥 sostiene su firmeza amparado en su popularidad, que se mantiene con en el tiempo.

Desde que asumi贸 el poder en 2019, San Salvador, que se hab铆a convertido en 鈥渓a capital mundial del crimen鈥, con un r茅cord de casi un homicidio por hora registrado en 2016, fue transform谩ndose de a poco en una ciudad habitable nuevamente.

Muchos salvadore帽os que se hab铆an visto forzados a emigrar en busca de paz e incluso pudieron reabrir sus negocios.

The-CNN-Wire
™ & © 2026 Cable 海角社区app Network, Inc., a Warner Bros. Discovery Company. All rights reserved.

Federal 海角社区app Network Logo
Log in to your 海角社区app account for notifications and alerts customized for you.