En lo que se prev茅 que sea uno de sus 煤ltimos actos como m谩xima responsable de los servicios de inteligencia del pa铆s, la directora de Inteligencia Nacional, Tulsi Gabbard, revoc贸 dos informes de inteligencia de la era Biden que adoptaban una postura esc茅ptica sobre la existencia de una misteriosa enfermedad conocida como 鈥渟铆ndrome de La Habana鈥, que ha afectado a esp铆as, diplom谩ticos y otros funcionarios en el extranjero.
Este asunto, que durante mucho tiempo ha trastocado las l铆neas pol铆ticas tradicionales y ha provocado profundas divisiones dentro de la propia comunidad de inteligencia, ha sido un punto clave para Gabbard y sus aliados en el Capitolio.
En un memorando dirigido a toda la comunidad de inteligencia, la Oficina de la Directora de Inteligencia Nacional afirm贸 que los dos informes hab铆an excluido selectivamente informaci贸n relevante, suprimido an谩lisis alternativos, se hab铆an basado en un estudio m茅dico 茅ticamente cuestionable y hab铆an 鈥渓imitado la recopilaci贸n de inteligencia para mantener una l铆nea anal铆tica que se basaba en la ausencia de pruebas鈥.
Pero dado que se espera que Gabbard deje el cargo a finales de este mes, no est谩 claro si la anulaci贸n de las dos evaluaciones dar谩 lugar a una nueva investigaci贸n para comprender lo que el gobierno denomina oficialmente 鈥渋ncidentes an贸malos de salud鈥 (IAS).
鈥淓sta es una noticia trascendental para la comunidad de v铆ctimas de IAS, para la integridad anal铆tica y para el pueblo estadounidense鈥, declar贸 el representante Rick Crawford, republicano de Arkansas y presidente de la Comisi贸n de Inteligencia de la C谩mara de Representantes, en un comunicado sobre la revocaci贸n. 鈥淓stas evaluaciones de la comunidad de inteligencia, defectuosas, fraudulentas y manipuladas, han causado un da帽o significativo a algunos de los hombres m谩s valientes de nuestra naci贸n鈥.
El jueves, el presidente Donald Trump nomin贸 a Jay Clayton, fiscal federal del Distrito Sur de Nueva York, para reemplazar a Gabbard.
La misteriosa enfermedad surgi贸 a finales de 2016, cuando un grupo de diplom谩ticos estadounidenses destinados en La Habana, la capital cubana, comenz贸 a reportar s铆ntomas compatibles con traumatismos craneoencef谩licos, como v茅rtigo y fuertes dolores de cabeza. En los a帽os siguientes, se han reportado casos en todo el mundo.
Desde entonces, la comunidad de inteligencia y el Departamento de Defensa han intentado determinar si esos funcionarios fueron v铆ctimas de alg煤n tipo de ataque dirigido por un gobierno extranjero. Altos funcionarios de inteligencia declararon p煤blicamente que no hab铆a pruebas suficientes para respaldar esa conclusi贸n, mientras que las v铆ctimas argumentaron que el Gobierno estadounidense ignor贸 pruebas importantes de que Rusia estaba atacando a funcionarios del gobierno estadounidense.
Las dos evaluaciones que Gabbard retira subrayan la compleja dificultad que los analistas parecen haber enfrentado para diagnosticar lo que les sucedi贸 a estos oficiales. Una de ellas, de 2023, afirmaba que la comunidad de inteligencia no pudo vincular ning煤n caso con un adversario extranjero, considerando improbable que la enfermedad inexplicable fuera el resultado de una campa帽a dirigida por un enemigo de Estados Unidos. En enero de 2025, la comunidad de inteligencia consider贸 muy improbable que los s铆ntomas fueran causados 鈥嬧媝or un agente extranjero, a pesar de que un funcionario de la Oficina del Director de Inteligencia Nacional recalc贸 que los analistas no pod铆an descartar esa posibilidad en un peque帽o n煤mero de casos.
Esta postura ha indignado durante mucho tiempo a las v铆ctimas, muchas de las cuales creen firmemente que existen pruebas irrefutables de que Rusia est谩 detr谩s de sus s铆ntomas, algunos de los cuales han sido lo suficientemente graves como para obligarlas a jubilarse.
Otros funcionarios de inteligencia han insistido en la dificultad de determinar a posteriori si la diversidad de s铆ntomas experimentados por los oficiales afectados se origin贸 por una sola causa.
El exdirector de la CIA del presidente Joe Biden, Bill Burns, asumi贸 el cargo convencido de que la comunidad de inteligencia descubrir铆a que Rusia estaba detr谩s de los incidentes y puso en marcha una amplia investigaci贸n. Sin embargo, con el paso del tiempo y ante la persistencia de los analistas en la falta de pruebas definitivas que vincularan a un Estado con ninguno de los casos reportados, su opini贸n fue cambiando gradualmente.
Lo que complica las cosas para las v铆ctimas y los analistas es que no todos los que reportan lesiones cerebrales agudas (LCA) presentan el mismo conjunto de s铆ntomas, y la gran mayor铆a de los casos se han explicado por otras causas, seg煤n han declarado previamente las autoridades. Otro problema es que, en algunos casos, las pruebas se realizaron mucho despu茅s de que comenzaran los s铆ntomas, lo que dificulta comprender qu茅 ocurri贸 f铆sicamente.
En 2022, un panel de inteligencia que investigaba la causa de los incidentes an贸malos se帽al贸 que algunos de los episodios podr铆an haber sido causados, 鈥渄e manera plausible鈥, por 鈥渆nerg铆a electromagn茅tica pulsada鈥 emitida por una fuente externa. Asimismo, hacia el final de la administraci贸n de Biden, el Gobierno destin贸 m谩s de US$ 10 millones a la compra clandestina de un dispositivo generador de ondas de radio pulsadas y algunos funcionarios llegaron a considerar que este aparato podr铆a representar el tipo de tecnolog铆a responsable de algunas de las lesiones. Aunque el dispositivo no es de origen totalmente ruso, contiene componentes de fabricaci贸n rusa, seg煤n ha informado anteriormente CNN.
No obstante, ha persistido un marcado desacuerdo anal铆tico en torno al origen de dichas lesiones.
Durante la administraci贸n Biden, los funcionarios de inteligencia y del Gobierno se esforzaron por subrayar que, si bien no atribu铆an a Rusia la responsabilidad de las lesiones, no dudaban de su autenticidad ni de que los afectados merec铆an una indemnizaci贸n estatal; asimismo, recalcaron que el asunto segu铆a siendo, en la pr谩ctica, un misterio.
The-CNN-Wire
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