La administraci贸n Trump est谩 haciendo una nueva apuesta para demostrar una suposici贸n central que la guerra con Ir谩n hasta ahora sugiere que es err贸nea: que los ataques punitivos de una fuerza militar estadounidense muy superior obligar谩n a Teher谩n a capitular.
El presidente Donald Trump contra varios objetivos iran铆es, horas despu茅s de acusar a la Rep煤blica Isl谩mica de 鈥渕antenernos a raya鈥 y no llegar a un acuerdo. 鈥淣os siguen tomando el pelo鈥, se quej贸.
El secretario de Defensa Pete Hegseth explic贸 que Washington estaba enviando una clara se帽al a los l铆deres iran铆es y que esperaba fortalecer su posici贸n diplom谩tica. 鈥淪i tenemos que negociar con bombas, negociaremos con bombas鈥, afirm贸.
A煤n no se conoce con exactitud el alcance total de los objetivos ni los da帽os causados 鈥嬧媝or los nuevos ataques a茅reos.
El Comando Central de Estados Unidos declar贸 que las fuerzas estadounidenses dispararon municiones de precisi贸n contra las capacidades de vigilancia militar, los sistemas de comunicaci贸n y los activos de defensa a茅rea iran铆es.
En los pr贸ximos d铆as, los analistas evaluar谩n si los ataques, algunos en el sur de Ir谩n y aparentemente destinados a debilitar el control de Teher谩n sobre el , reducir谩n las opciones de Ir谩n y modificar谩n su postura negociadora.
En ocasiones, en la guerra, los ajustes estrat茅gicos y los ataques que alcanzan una masa cr铆tica pueden cambiar el resultado.
Sin embargo, el riesgo reside en que esta nueva ofensiva simplemente prolongue una tendencia que ha desconcertado a Trump.
Si bien las fuerzas estadounidenses acumulan repetidamente victorias t谩cticas, las opciones militares a煤n no han logrado un triunfo estrat茅gico general.
Las evidencias de los 煤ltimos tres meses sugieren que Washington solo logra infundir mayor obstinaci贸n entre los l铆deres iran铆es cuando intensifica la presi贸n militar y refuerza la creencia en Teher谩n de que no se puede confiar en Trump para ning煤n acuerdo eventual.
鈥淣o se puede lograr un acuerdo duradero mediante amenazas, intimidaci贸n o el uso de la fuerza鈥, el embajador de Ir谩n en las Naciones Unidas, Amir Saeid Iravani , seg煤n la agencia oficial de noticias iran铆 IRNA.
En otras palabras, Ir谩n quiere que el mundo sepa que no se le puede obligar a la mesa de negociaciones mediante bombardeos.
Los nuevos ataques estadounidenses pusieron de relieve tres factores que impulsan el conflicto.
En primer lugar, Trump se muestra cada vez m谩s frustrado, y p煤blicamente, porque Teher谩n no cede ante sus condiciones para la reapertura del estrecho y el fin de su programa nuclear.
En segundo lugar, la nueva acci贸n militar estadounidense reforz贸 la idea de que Trump cree que solo la confrontaci贸n puede obligar a un adversario a cerrar un acuerdo.
Tambi茅n demostr贸, una vez m谩s, la tendencia del presidente a arriesgarse a perturbar las negociaciones en un momento delicado mediante el uso de la fuerza.
La nueva oleada de ataques tuvo lugar despu茅s de que un equipo de negociadores catar铆es viajara a Ir谩n el mi茅rcoles por la ma帽ana para reunirse con sus hom贸logos iran铆es en un esfuerzo por superar las 煤ltimas diferencias en un entre Washington y Teher谩n.
Al menos en dos ocasiones anteriores, Trump ha eludido la diplomacia en curso: antes de sus bombardeos de largo alcance contra las instalaciones nucleares de Ir谩n el a帽o pasado, y de nuevo cuando perdi贸 la paciencia con un proceso laborioso en Ginebra a finales de febrero, cuando 茅l e Israel lanzaron conjuntamente la guerra.
El bombardeo del mi茅rcoles sigui贸 a una serie de ataques previos contra objetivos iran铆es el martes, en respuesta al derribo de un helic贸ptero Apache estadounidense por parte de Teher谩n. 鈥淪upongo que tenemos derecho a hacerlo鈥, declar贸 Trump el mi茅rcoles.
En realidad, ten铆a pocas opciones, porque no hacer nada implicar铆a que Teher谩n ejerc铆a .
Pero cada vez que Trump decide usar m谩s fuerza, aumenta el riesgo de que un conflicto latente al borde de la escalada se le escape de las manos.
El representante Jim Himes, el principal dem贸crata de la Comisi贸n de Inteligencia de la C谩mara de Representantes, declar贸 el mi茅rcoles a Erin Burnett de CNN que Ir谩n conserva la capacidad de destruir la infraestructura energ茅tica de los Emiratos 脕rabes Unidos o Qatar en ataques de represalia, y que tambi茅n podr铆a ordenar a los rebeldes hut铆es aliados en Yemen que corten las rutas de exportaci贸n de petr贸leo del Mar Rojo.
鈥淭ienen muchas cartas a su favor, y todas apuntan en una misma direcci贸n: los precios de la gasolina van a subir much铆simo, mucho m谩s de lo que est谩n ahora, para el pueblo estadounidense鈥, alert贸 Himes.
Pero los funcionarios estadounidenses dieron a entender que su intenci贸n no era reavivar una guerra a gran escala con Ir谩n, lo que refleja el af谩n de Trump por dejar atr谩s el conflicto.
Hegseth afirm贸 que la operaci贸n era un intento de 鈥渆stablecer condiciones鈥 y que 鈥渘o se deb铆a a que quisi茅ramos reiniciar algo que no fuera necesario鈥.
A primera vista, los ataques abrieron otra brecha en el precario alto el fuego que hab铆a detenido una ronda anterior de operaciones de combate.
Sin embargo, la supuesta tregua se ha convertido menos en un pacto tradicional para silenciar las armas que en un entendimiento t谩cito para mantener los intercambios por debajo de cierto nivel y evitar as铆 el regreso a una guerra a gran escala.
Quiz谩s la presi贸n del Gobierno para forzar la mano de Ir谩n cambie la situaci贸n. Pero los funcionarios tambi茅n corren el riesgo de caer en un conocido dilema de percepci贸n err贸nea, donde acciones que parecen l贸gicas y proporcionadas en Washington no son aceptadas como tales por los adversarios de Estados Unidos en Medio Oriente.
Para que la 煤ltima maniobra estadounidense de redefinir las 鈥渃ondiciones鈥 de la diplomacia tenga 茅xito, Ir谩n debe aceptar que la afirmaci贸n del Gobierno de haber ganado ya la guerra es cierta.
Sin embargo, Teher谩n parece creer que tiene la sart茅n por el mango, raz贸n por la cual a煤n no ha aceptado las en el memor谩ndum a principios de la semana pasada.
Adem谩s, con su f茅rreo control del estrecho 鈥攓ue est谩 causando a nivel mundial y aumentando la presi贸n pol铆tica sobre Trump鈥, Ir谩n podr铆a haber llegado a la conclusi贸n de que ostenta la posici贸n diplom谩tica dominante.
La supervivencia del r茅gimen tras la ofensiva estadounidense e israel铆 constituye en s铆 misma una especie de victoria.
Y si bien la mayor铆a de los analistas dan por sentado que no podr谩 soportar indefinidamente los graves da帽os econ贸micos, sociales y financieros del bloqueo estadounidense, no hay indicios de que el punto cr铆tico sea inminente para un r茅gimen brutal que se preocupa poco por el bienestar de su pueblo.
Todo esto explica por qu茅 Teher谩n a煤n no ha dado a Trump la retractaci贸n inequ铆voca que el presidente necesita para justificar su guerra y revertir las encuestas en Estados Unidos que muestran que la mayor铆a de los votantes la desaprueban.
Pero el repentino regreso de Trump a la ofensiva podr铆a confundir a煤n m谩s a los votantes que hace tiempo se opusieron a su guerra.
Tambi茅n parece un retorno a la comunicaci贸n err谩tica que caracteriz贸 las primeras semanas del conflicto. Despu茅s de todo, fue apenas el martes cuando Trump afirm贸 estar en la de un acuerdo con Ir谩n y que el estrecho podr铆a abrirse en dos o tres d铆as.
La semana pasada, Trump confirm贸 que llam贸 鈥渓oco鈥 a Netanyahu en una sobre las acciones israel铆es en el L铆bano, que, seg煤n 茅l, podr铆an frustrar un acuerdo de paz.
Luego, Trump declar贸 a Axios que le hab铆a dicho al l铆der israel铆 que corr铆a el riesgo de quedar aislado con nuevos ataques contra Ir谩n esta semana.
Y aqu铆 est谩 Trump, desatando una vez m谩s el poder铆o militar estadounidense sobre el pa铆s.
Los mensajes contradictorios demuestran que Trump sigue atrapado en una trampa creada por sus propias decisiones.
Para modificar significativamente el panorama estrat茅gico, el presidente podr铆a necesitar ordenar una acci贸n militar m谩s intensa y prolongada.
Esto casi con seguridad desencadenar铆a una respuesta iran铆 que arrastrar铆a a los aliados estadounidenses del Golfo al conflicto y agravar铆a una crisis energ茅tica global que est谩 minando la popularidad de Trump.
Sin embargo, sin alterar la percepci贸n de Ir谩n de que est谩 en ascenso, el presidente quiz谩s nunca logre presionar al r茅gimen para que llegue a un acuerdo.
Otra complicaci贸n reside en que cualquier acuerdo para reabrir el estrecho y poner fin al bloqueo estadounidense probablemente sea solo el preludio de semanas o meses de conversaciones sobre el programa nuclear de Ir谩n, el destino de sus reservas de uranio enriquecido y sus exigencias para el levantamiento de las sanciones a cambio de su cooperaci贸n.
Si la nueva ronda de ataques no funciona, seguramente se volver谩 a poner el foco en el regreso de Trump a la coerci贸n.
Una explicaci贸n reside en su postura de toda la vida de que en cada confrontaci贸n solo hay un ganador y un perdedor.
Su instinto de que aplicar medidas dr谩sticas podr铆a obligar a Ir谩n a ceder, por su parte, es una estrategia propia del magnate inmobiliario, aunque este enfoque a煤n no le haya reportado grandes victorias diplom谩ticas.
La agresividad del presidente impregna la visi贸n del mundo de su administraci贸n. 鈥淪e nota cuando alguien intenta negociar un acuerdo a escondidas鈥, dijo Hegseth. 鈥淓n cambio, lo que obtienen es un bombardeo constante sobre instalaciones clave en Ir谩n desde Estados Unidos鈥.
Pero si los nuevos ataques a茅reos no obligan a Teher谩n a ceder, Trump volver谩 a escuchar la pregunta de por qu茅 est谩 tan aferrado a una estrategia que no deja de fracasar.
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